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Estados Unidos

A 25 años del 11-S: el día que cambió al mundo

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EUA.- Han pasado 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, una jornada que dejó una profunda huella en Estados Unidos y que terminó modificando la seguridad, las relaciones internacionales, las fronteras y la manera de enfrentar las amenazas en buena parte del mundo.

Aquella mañana, dos aviones comerciales se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, otro impactó contra el Pentágono, en Arlington, Virginia, y una cuarta aeronave cayó en Pensilvania después de que sus pasajeros intentaran recuperar el control.

En poco más de una hora, Estados Unidos había sufrido el mayor ataque terrorista de su historia y comenzaba una transformación cuyas consecuencias todavía son visibles un cuarto de siglo después.

Seguridad y vigilancia después del 11-S

Una de las primeras consecuencias fue el fortalecimiento de las capacidades estadounidenses en materia de seguridad, inteligencia y vigilancia.

La Patriot Act, aprobada en octubre de 2001, amplió las facultades de investigación y vigilancia de las autoridades, mientras que un año después se creó el Departamento de Seguridad Nacional.

La lógica también cambió: ya no se buscaba únicamente responder después de un ataque, sino detectar y prevenir amenazas antes de que ocurrieran.

El doctor Juan Carlos Barrón Pastor, director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, explicó que algunos debates sobre la necesidad de anticiparse a amenazas transnacionales ya existían durante los años noventa, pero el 11-S llevó esas discusiones a una nueva dimensión.

Afganistán, Irak y la guerra contra el terrorismo

La respuesta estadounidense rápidamente salió de sus fronteras. Primero llegó la intervención en Afganistán y posteriormente la guerra en Irak.

Aunque Estados Unidos consiguió objetivos militares concretos, las intervenciones no produjeron a largo plazo la estabilidad regional esperada.

La retirada estadounidense de Afganistán concluyó en agosto de 2021, cuando los talibanes ya habían recuperado Kabul, dos décadas después del inicio de la guerra.

En Medio Oriente, la lucha contra el terrorismo adquirió un papel central en la política exterior estadounidense. Irak atravesó un prolongado periodo de violencia y fragmentación, mientras otros actores, entre ellos Irán, encontraron mayores espacios para ampliar su influencia regional.

Sin embargo, los procesos posteriores de la región no pueden atribuirse directamente al 11-S. Conflictos como la guerra de Siria o fenómenos como la Primavera Árabe respondieron también a dinámicas políticas, económicas y sociales propias.

Islamofobia, migración y nuevas fronteras

El cambio no fue exclusivamente militar. El terrorismo islamista pasó a ocupar un lugar central dentro del debate sobre seguridad y, en determinados contextos, surgieron discursos que terminaron alimentando la islamofobia.

Conceptos como islam, migración, fronteras y seguridad comenzaron a relacionarse dentro de algunos discursos públicos, ampliando la percepción de quién podía representar una amenaza.

México también sintió los efectos

Para México, el nuevo escenario modificó particularmente su relación con Estados Unidos.

Después del 11-S, la seguridad adquirió mayor peso en la agenda bilateral y la migración comenzó a vincularse más estrechamente con las preocupaciones estadounidenses sobre el control fronterizo.

El cambio no puede atribuirse exclusivamente a los atentados, pero el 11-S formó parte de un nuevo contexto internacional en el que migración, seguridad y frontera quedaron cada vez más relacionadas.

También cambió la relación con Europa

Inicialmente, los atentados fortalecieron la cooperación entre Estados Unidos y sus aliados europeos ante una amenaza común.

Sin embargo, la guerra de Irak abrió profundas diferencias. Francia y Alemania mantuvieron posiciones críticas frente a la intervención, mientras Reino Unido y España estuvieron entre quienes respaldaron a Washington.

La alianza transatlántica continuó, pero comenzaron a hacerse más visibles las diferencias respecto al uso de la fuerza, el multilateralismo y la forma de enfrentar las amenazas internacionales.

Un mundo que también cambiaba de poder

Mientras Washington concentraba enormes recursos políticos, económicos y militares en la lucha contra el terrorismo, otros actores comenzaron a ganar espacio.

China ingresó a la Organización Mundial del Comercio en diciembre de 2001 y durante las décadas siguientes su crecimiento económico y su influencia internacional contribuirían a modificar el equilibrio global.

El ascenso chino no fue consecuencia del 11-S, pero coincidió con los años en que Estados Unidos destinó buena parte de sus recursos a las guerras de Afganistán e Irak.

Una huella que permanece 25 años después

Más allá de las guerras y las leyes, el 11-S dejó también una profunda dimensión emocional. El miedo, la ira, el duelo y el deseo de responder a los ataques influyeron en el clima social de los años posteriores.

Con el paso del tiempo, aquella concepción de la seguridad terminó extendiéndose hacia discusiones sobre migración, identidad nacional, fronteras y amenazas internas.

A 25 años del 11 de septiembre de 2001, aquel día permanece no solamente como uno de los acontecimientos más impactantes de la historia reciente, sino como un punto de referencia para comprender un mundo donde la seguridad ganó protagonismo, las fronteras adquirieron mayor peso político y las relaciones entre potencias y aliados se volvieron más complejas.