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Texans y Chiefs abren el telón

Han pasado apenas ocho meses desde que Patrick Mahomes guio en una remontada increíble a Kansas City, que perdía por 24-0 y terminó doblegando a Deshaun Watson y a los de Houston en la Ronda Divisional de los Playoffs.

La reacción, tremendamente eficaz, acabó catapultando a los a su primer Super Bowl en medio siglo.

Desde entonces muchas cosas han cambiado.

La pandemia de coronavirus obligó a cancelar todos los campamentos voluntarios, así como los partidos de pretemporada. Ello significa que la revancha de esta noche en el Arrowhead Stadium será el primer partido para cualquiera en la Liga desde febrero. Quiere decir también que el público en una de las aduanas más complicadas en la se limitará a cerca de 17 mil aficionados.

Los Texans no cuentan con el receptor estelar DeAndre Hopkins ni con el corredor destacado Carlos Hyde en su plantilla. El coach de los Chiefs, Andy Reid, tampoco soporta ya la deshonrosa y pesada etiqueta del mejor entrenador que no había ganado un campeonato.

Hay suficientes razones para que ambos equipos esperen tener un buen inicio.

“Tienes que esperar lo inesperado”, admitió Mahomes. “Y eso es lo que estamos intentando hacer. Vamos a tener un plan de juego para todo y yo me voy a ajustar tan rápido como pueda para que podamos tener un inicio veloz. Espero”.

Hay suficientes razones para que ambos equipos esperen tener un buen inicio esta noche, cuando se abra el telón de una nueva temporada en la NFL.

Un inicio atípico
Pese a las suspensiones y retrasos que el coronavirus generó en otras competiciones como la y las Grandes Ligas, la NFL siempre mantuvo que se pondría en marcha a inicios de septiembre como tenía previsto.

Ese objetivo parece logrado, pero los desafíos para mantener los cinco meses de temporada, hasta el Super Bowl de Tampa (Florida) en febrero, a resguardo de la pandemia son colosales.

La NFL desechó concentrar a todos los equipos en una sede “burbuja”, como la de la NBA en Disney World, y se dispone a jugar en las canchas de los equipos y con las franquicias viajando constantemente.

Seis de los 32 equipos, incluidos los Chiefs, planean incluso permitir la asistencia de un número limitado de aficionados a sus estadios.