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Shimon Peres, un ‘Nobel de Paz’ que le hizo la Guerra a Palestina

MUNDO.- Esta semana los líderes del mundo entero le rinden tributo póstumo al polémico personaje de la historia contemporánea Shimon Peres quien falleció a los 93 años de edad y quien se dedicó durante su larga vida política a atacar a los pueblos árabes asentado en lo que hoy denominamos “medio oriente” para establecer la hegemonía política y militar de una nación que no existía pero que fue fundada en 1948 bajo el nombre de Israel en los territorios que durante más de mil año pertenecieron al humillado pueblo de Palestina.

A continuación presentamos la historia de 5 casos de acciones cometidas por alguien que no merecía ser considerado como “amante de la paz” y que el mundo irracionalmente se atrevió a otorgar un “Premio Nobel de la Paz”.

  1. Líbano

En 1982, Isaac Rabin y Shimon Peres dieron su apoyo y sus consejos al ataque de Begin y Sharon a Líbano, así como a la decisión de mantener una «zona de seguridad», la cual se mantuvo hasta el año 2000 (27 años). Esta invasión dejó un saldo de más de 20 mil muertos libaneses, el sur de Líbano devastado y Beirut en ruinas; y se remató con la masacre de Sabra y Chatila.

En 1985, bajo su mandato efectuó la operación “Puño de Hierro” en los territorios del sudeste libanés, ocupados en ese momento por Israel, violando las órdenes del Consejo de Seguridad de la ONU. El objetivo, según los altos mandos israelíes, eran los llamados «terroristas aldeanos». En este caso, los crímenes de Peres se despeñaron por los nuevos derroteros de la «brutalidad calculada» y el «asesinato arbitrario».

En 1996, después del asesinato del primer ministro Rabin, para asegurar su elección (que no logró) inició un ataque a Líbano, en la localidad de Qana, causando decenas de muertos y refugiados.

El crimen de guerra más señalado fue su responsabilidad directa como Primer Ministro en el bombardeo de la oficina principal de la ONU en el pueblo de Qana. Más de 800 vecinos de la aldea buscaron refugio en el edificio de la ONU para escapar del fuego israelí. Asesinaron a 106 personas en la matanza y por lo menos 110 resultaron heridas.

  1. 2. Irangatey los contras

Israel proveyó de armas y colaboró con la policía secreta del régimen del Sha en todas sus formas.

Luego de la Revolución Iraní (que derrocó al Sha) siguió aprovisionando a Irán de repuestos y armamentos, por un importe de 500 millones de dólares al año. En ocasiones vendió armamento que los estadounidenses le habían prohibido vender.

Peres y su íntimo colaborador y periodista, Amiram Nir, fueron los principales protagonistas de la operación denominada Irán-Contra. Con los beneficios de las ventas de armas a Irán, el gobierno de EE.UU. subvencionó la formación de los contras en Nicaragua.

Amiram Nir desapareció en un misterioso accidente de aviación, en México, sin dejar rastro.

  1. Gaza

Fue el principal socio del gobierno que provocó la masacre de Gaza (Palestina).

«Lo único que quiere Israel es ser ‘un pueblo normal’, la operación militar sobre Gaza no tiene otro objetivo que evitar el lanzamiento de cohetes», aseguró el entonces presidente de Israel, Simon Peres.

Sin embargo un gobierno democrático, frente a las atrocidades cometidas en Gaza, no hubiese negado la colaboración con la investigación de la Comisión Goldstone, como o hizo el gobierno Israelí.

  1. Terrorismo de Estado y la muerte de Arafat

Simon Peres, canciller de Sharon a partir de 2001, avaló el terrorismo de Estado israelí, las matanzas de palestinos durante la Intifada de Al Aqsa y el cerco militar al presidente Arafat.

El asedio, la falta de agua, de alimentos y de medicamentos, la falta de atención médica, los cortes de electricidad y de los teléfonos, los múltiples bombardeos y violaciones a la sede presidencial (Muqata, en Ramala), fueron los hechos que precedieron la muerte de Arafat, coronada con un envenenamiento.

Se acusa a Sharon, y con justicia.

Ésta se basa en la intención manifestada abiertamente por el Primer Ministro israelí, Ariel Sharon, de eliminar a Yasser Arafat. En la primavera de 2002, el general Sharon lanzó una nueva amenaza. Sólo la promesa que debió hacer al presidente George W. Bush le impedía llevarla a la práctica. Durante el año nuevo judío de 2004, el Primer Ministro insistía: «Arafat será expulsado de los territorios». ¿Expulsado o asesinado? Sharon recordó que Israel había asesinado al jeque Ahmed Yassin, jefe espiritual de Hamás, luego a su sucesor Abdel Aziz Rantisi. ¿Existe alguna diferencia entre Arafat, Yassin y Rantisi? Respuesta: «No veo ninguna. Así como actuamos contra esos asesinos, actuaremos contra Arafat» (Yediot Aharonot, Tel Aviv, 14 de septiembre de 2004).

A principios de noviembre de 2004, el periodista Uri Dan, un confidente de Sharon, escribió que este último «anunció a Bush que ya no se consideraba obligado a respetar lo que le había prometido durante su primer encuentro en marzo de 2001» (a saber): no atacar a Arafat. El presidente Bush señaló que tal vez era preferible dejar el destino de Arafat en manos del Todopoderoso, a lo que Sharon respondió «que a veces había que ayudar al Todopoderoso» (Maariv, Tel Aviv, 4 de noviembre de 2004).

En la Muqata habían tomado en serio esas declaraciones, más aún cuando la unidad de élite del ejército israelí, la Sayeret Matkal, se entrenaba para un eventual asalto al cuartel general de Arafat y, llegado el caso, para asesinarlo. El general Sharon incluso habría asistido a una de esas prácticas. Y nadie ignoraba cuánto lamentaba haber «dejado escapar» a Arafat durante el sitio de Beirut en 1982. El ministro de Defensa Shaul Mofaz y el ministro de Relaciones Exteriores Sylvan Shalom preconizaban también su asesinato. Y el corresponsal militar del segundo canal de televisión, Rony Daniel, describía a Arafat como «un muerto que camina»…

Un portavoz del gobierno israelí aseguró el fin de Arafat y determinó el necesario rol de la división del frente interno palestino al afirmar que: «Los planes del Gobierno de Ariel Sharon ya se han comunicado a Estados Unidos. Si Arafat continúa minando a Mahmud Abbas (actual presidente) reconsideraremos su localización y su inmunidad» (El Mundo, España, 13 de julio de 2003).

Los cómplices de Sharon fueron Simon Peres, el cual ni siquiera expresó sus condolencias, Shaul Mofaz y Ehud Olmert.

  1. Simon Peres y America Latina

Israel ve a America Latina bajo los siguientes aspectos:

  1. Como un mercado para la venta de armas. Vendió a los regímenes criminales de Argentina y Chile. Vende armas y asesora a Colombia.
  2. Como agente de injerencia en los asuntos internos allí, donde a EE.UU. le resulta difícil maniobrar. Como en el caso de Nicaragua y otros países de América Central.
  3. Como abastecedor de materias primas para su industria militar y nuclear. Brasil se dedicará a la fabricación de submarinos nucleares y Argentina se especializa en la fabricación de reactores nucleares, agua pesada (Israel construyó su tercer reactor atómico) y para la obtención de uranio.
  4. Como base de asentamiento de sus industrias estratégicas. Las principales industrias israelíes sufrieron en los últimos años un proceso de privatización que junto con una escalada con un ataque a Irán y/o Hezbolá en Líbano, ven peligrar sus empresas. Grandes empresas de armamentos, disfrazadas de empresas de electrodomésticos (Electra, Tadirán, etcétera), se radicaron en Argentina.

Conclusiones

Simon Peres, que se unió al gobierno de Sharon sirviéndolo con lealtad, diseminando por el mundo el mito de que Sharon es un hombre de paz, abriéndole el camino en Washington y apadrinando todas sus atrocidades: los asesinatos selectivos, la demolición de casas, la ampliación frenética de las colonias, fue uno de los personaje más siniestro en la historia del sionismo.

Simon Peres tiene la mayor parte de la responsabilidad en la creación y consolidación de los crímenes de Israel en contra de los palestinos y países árabes. No se opuso al asesinato de líderes palestinos. No se opuso a la «desaparición» de Arafat. No se opuso a la demolición de casas en asentamientos palestinos.

Por años, sostuvo la llamada «Opción Jordania», que ignoraba la existencia del pueblo palestino. Luego estrechó la mano de Arafat e inventó el concepto de «el Nuevo Oriente Medio».

 

Por: Redacción