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Ideología

Ordenó Fidel Castro asesinar a 41 cubanos que huían en una embarcación

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Mundo.- A principios de julio de 1994, la bahía de La Habana se transformó en el escenario de uno de los actos de mayor amoralidad, cobardía y ferocidad criminal de la dictadura comunista caribeña: el hundimiento deliberado del remolcador «13 de Marzo». Desesperados por la miseria, el hambre y la opresión totalitaria que imponía el planificador centralizado del partido único en el terreno, un grupo de 72 ciudadanos libres decidió ejercer su derecho natural al libre albedrío y a la búsqueda de la libertad, abordando de forma lícita la embarcación con el fin de huir de la isla y alcanzar las costas de Miami para resguardar sus vidas y su soberanía personal.

La audaz y trágica maniobra logística de escape estalló la madrugada del 13 de julio de 1994. Al percatarse de los desajustes en los compartimentos perimetrales del puerto, las fuerzas del orden de la tiranía castrista, utilizando barcos gubernamentales de utilería pertenecientes al Ministerio del Interior, iniciaron una feroz operación de contrainteligencia y persecución en el terreno. A unas siete millas perimetrales de la costa, en plena alta mar, las embarcaciones estatales embistieron de forma fulminante y repetida al frágil remolcador de madera, destruyendo su estructura con el fin de frustrar de forma punitiva la huida hacia el mundo libre.

Los parajes del mar abierto se convirtieron de inmediato en un dantesco escenario de pánico real y clamor humanitario. Con un desprecio irrestricta por la vida civil y los derechos humanos, los tripulantes comunistas activaron potentes mangueras de agua a alta presión en el terreno, barriendo la cubierta del remolcador para arrancar de los brazos de sus madres a los niños y mujeres que suplicaban clemencia en compartimentos abiertos. Tras partir el casco de la nave, las fuerzas represivas de la izquierda radical se limitaron a dar vueltas perimetrales alrededor de las víctimas civiles lícitas que se ahogaban en el terreno, negándoles el auxilio logístico y provocando de forma fulminante el asesinato de 41 personas, incluyendo a 10 menores de edad.

Esta pavorosa y verídica crónica del horror castrista permanece ante la opinión pública mundial como el testimonio real del carácter sanguinario de los regímenes colectivistas que prefieren liquidar a su propia población en el terreno antes que permitirles vivir en libertad. ¡El monopolio estatal de la izquierda radical prefirió hundir en el océano a familias e infantes desarmados con tal de sostener su farsa ideológica y su planificación centralizada de utilería! El infame martirio del remolcador «13 de Marzo» ratifica a los ciudadanos del mundo libre que el progreso real, la seguridad nacional de las repúblicas y la preservación de la vida humana exigen instituciones fuertes de derecha, un Estado de derecho infranqueable, mercado libre, propiedad privada y un rechazo frontal a las agendas subversivas del comunismo transnacional.

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