Síguenos en redes sociales

Ciencia y Tecnología

Polvo del asteroide que exterminó a los dinosaurios

Hace unos 66 millones de años, una extinción masiva aniquiló a los dinosaurios y a otras formas de vida. La causa de aquella catástrofe ha sido tema de muchos debates.

Cristina Flores

Publicada

el

Polvo del asteroide que exterminó a los dinosaurios

A partir de la década de 1980, una vez que se halló polvo de asteroide en la capa geológica que corresponde a la era de la extinción de los dinosaurios, su aniquilación por el efecto de un asteroide fue la conjetura primordial, en lugar de la de que unicamente se debió a una secuencia de erupciones volcánicas o las que la atribuían a alguna otra desgracia universal no provocada por un efecto cósmico.

En la década de 1990, la conexión entre la caída de un asteroide y la extinción masiva se reforzó con el hallazgo de un cráter de efecto, el de Chicxulub, de unos 200 kilómetros de diámetro, ubicado bajo el Golfo de México, que tiene la misma edad que la capa de piedra.

Ahora, parece que unos estudiosos consiguieron vincular de manera definitiva la extinción de los dinosaurios con un asteroide que colisionó contra la Tierra hace 66 millones de años, al descubrir una prueba decisiva: polvo de asteroide dentro del cráter de efecto.

Este hallazgo apoya la iniciativa de una nube espesa de polvo generada desde el asteroide vaporizado junto con las piedras de tierra golpeadas por el efecto envolviendo todo el mundo, bloqueando el paso de la luz y el calor solares y ocasionando el deceso por medio de un oscuro y prolongado invierno universal, todo ello antecedente de posarse al final en el área de la Tierra y formar la capa enriquecida en material de asteroide que es identificable en la actualidad en el estrato geológico del subsuelo correspondiente a aquella etapa.

En el cráter, la capa de sedimentos depositada entre los días y los años posteriores al efecto es tan gruesa que los científicos pudieron datar con exactitud el polvo en apenas 2 décadas a partir del efecto.

Ciencia y Tecnología

Hacia la era de las células solares orgánicas

Las células fotovoltaicas más populares en la actualidad, basadas en la tecnología del silicio, son rígidas, requieren una sofisticada y costosa infraestructura para fabricarlas y tienen elevados costes de eliminación cuando llegan al final de su vida útil.

Cristina Flores

Publicada

el

Parte de un sistema láser de pulsos ultracortos utilizado por los investigadores en el Departamento de Física del Politécnico de Milán en Italia para estudiar las células fotovoltaicas. (Imagen: Politecnico di Milano)

Las células fotovoltaicas más populares en la actualidad, basadas en la tecnología del silicio, son rígidas, requieren una sofisticada y costosa infraestructura para fabricarlas y tienen elevados costes de eliminación cuando llegan al final de su vida útil.

Una alternativa para sustituir al silicio en el futuro son las células solares «de plástico», en las que una mezcla de dos semiconductores orgánicos, un donante y un aceptor de electrones, absorbe la energía de la luz y la convierte en energía eléctrica. El uso de sustancias orgánicas aporta varias ventajas, como una tecnología más sencilla, menores costes de producción y de eliminación, flexibilidad mecánica y acceso a la diversidad química de los materiales orgánicos.

Sin embargo, los materiales orgánicos tienen una física más compleja que la de los materiales inorgánicos cristalinos (como el silicio), sobre todo en lo que respecta a los procesos de transferencia de carga en las interfaces donante-aceptor, que provocan pérdidas de eficiencia.

Tras cuatro años de trabajo, un equipo internacional que incluye a Franco V. A. Camargo y Giulio Cerullo, ambos del Instituto de Fotónica y Nanotecnología de Milán en Italia, han conseguido crear células solares con nuevos materiales en los que se minimizan las pérdidas relacionadas con las interfaces. Examinando a fondo estos materiales mediante pulsos láser ultracortos, han identificado las razones físicas de este excepcional rendimiento, gracias a lo cual han podido presentar un modelo general de optimización válido para otras combinaciones de materiales.

Las futuras células fotovoltaicas fabricadas con tecnología orgánica serán una fuente de energía más barata y con menor impacto medioambiental. Además, podrán incorporarse a diversos objetos cotidianos, como ventanas, coches o incluso ropa, gracias a su flexibilidad mecánica.

La principal fuente de energía de la Tierra es la luz solar, que proporciona diariamente unas 100 veces más energía de la que necesita la humanidad, lo que sitúa a las tecnologías fotovoltaicas entre las más prometedoras para el futuro.

Los detalles técnicos de los avances logrados por el equipo de Camargo y Cerullo aparecen, bajo el título de “Adjusting the energy of interfacial states in organic photovoltaics for maximum efficiency”, en la revista académica Nature Communications. (Fuente: NCYT de Amazings)

CONTINUAR LEYENDO
Publicidad
Publicidad

Newsletters

Recibe las noticias más relevantes de Chihuahua, México y el Mundo en tu e-mail

Publicidad

LO MÁS VISTO