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Ciencia y Tecnología

Radiotelescopio en la cara oculta de la Luna y otros proyectos espaciales

La NASA ha seleccionado siete propuestas de proyectos científicos espaciales y financiará estudios de profundización y concreción de los mismos, con miras a la posibilidad de llevar a la práctica algunos de ellos.

Cristina Flores

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Radiotelescopio en la cara oculta de la Luna

La NASA ha seleccionado siete propuestas de proyectos científicos espaciales y financiará estudios de profundización y concreción de los mismos, con miras a la posibilidad de llevar a la práctica algunos de ellos.

«La creatividad es la clave de la exploración espacial futura, y fomentar ideas revolucionarias que hoy en día, pueden parecer extravagantes, nos preparará para nuevas misiones y nuevos enfoques de exploración en las próximas décadas», sostiene Jim Reuter, administrador asociado del STMD (Space Technology Mission Directorate) de la NASA.

La NASA seleccionó las propuestas mediante un proceso de revisión realizado por un conjunto independiente de especialistas en cada campo que evalúa la innovación y la viabilidad técnica.

Todos estos proyectos se encuentran todavía en las primeras fases de desarrollo, y la mayoría requieren una década o más de maduración tecnológica. No se consideran misiones oficiales de la NASA, al menos no por ahora.

Una de las propuestas que han sido seleccionadas para su investigación y desarrollo proviene de un ingeniero del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Saptarshi Bandyopadhyay seguirá trabajando en el diseño preliminar de un posible radiotelescopio dentro de un cráter en la cara oculta de la Luna. Su objetivo es diseñar una malla metálica que pequeños robots trepadores podrían desplegar para formar así una gran antena parabólica. También se trabajará en perfeccionar las capacidades del radiotelescopio y los distintos enfoques de su misión.

Otra propuesta es una misión de detección de neutrinos. Los neutrinos figuran entre las partículas más abundantes del universo, pero son difíciles de estudiar porque rara vez interactúan con la materia. Por ello, se recurre a detectores enormes instalados en la Tierra, los únicos que por ahora son capaces de captar algunas de esas partículas. Nikolas Solomey, de la Universidad Estatal de Wichita (Kansas), propone algo diferente: un detector de neutrinos que operaría en el espacio.

Los neutrinos son una herramienta para «ver» el interior de las estrellas, y un detector ubicado en el espacio podría ofrecer una nueva ventana a la estructura de nuestro Sol e incluso de nuestra galaxia, tal como señala Jason Derleth, del Instituto de la NASA para Conceptos Avanzados. Un detector orbitando cerca del Sol podría revelar la forma y el tamaño del «horno» solar en el núcleo. O, al observar en la dirección opuesta, esta tecnología podría detectar los neutrinos de las estrellas del centro de nuestra galaxia. Con la financiación ahora concedida por la NASA, Solomey preparará un detector listo para volar que podría probarse en un CubeSat.

Jeffrey Balcerski, del Instituto Aeroespacial de Ohio, en Cleveland, seguirá trabajando en un enfoque de misión basado en un «enjambre» de pequeñas naves espaciales para estudiar la atmósfera de Venus. El concepto combina sensores, componentes electrónicos y dispositivos de comunicación miniaturizados en plataformas a la deriva, similares a las cometas que se mantienen suspendidas en el aire gracias al movimiento de este, para llevar a cabo unas nueve horas de operaciones en las nubes de Venus. Simulaciones digitales muy detalladas del despliegue y del vuelo permitirán perfeccionar el diseño.

Kerry Nock, de Global Aerospace Corporation, en Irwindale (California), perfeccionará una posible forma de aterrizar en Plutón y en otros cuerpos celestes con atmósferas de muy escasa densidad. El concepto se basa en un desacelerador grande y ligero que se infla al acercarse a la superficie. Nock estudiará más a fondo la viabilidad de la tecnología y determinará posibles formas de que esta alcance su madurez.

Artur Davoyan, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles, estudiará el diseño de velas solares para CubeSats con miras a lograr naves diminutas para explorar el sistema solar y el espacio interestelar. Davoyan fabricará y probará materiales ultraligeros para las velas capaces de soportar temperaturas extremas e investigará dos conceptos de misión.

Lynn Rothschild, una científica del Centro Ames de Investigación de la NASA, seguirá estudiando formas de cultivar estructuras de uso astronáutico a partir de hongos. Esta fase de la investigación se basará en técnicas ya probadas de producción, fabricación y ensayo de micelios. El equipo internacional de Rothschild probará diferentes hongos, condiciones de crecimiento y tamaño de los poros en pequeños prototipos bajo condiciones ambientales similares a las de la Luna y Marte. La investigación también evaluará las aplicaciones en la Tierra, incluyendo enseres biodegradables y estructuras de bajo coste.

Peter Gural, de Trans Astronautica Corporation, en Lakeview Terrace (California), investigará un concepto de misión para encontrar pequeños asteroides más rápidamente que con los métodos de estudio actuales. Una constelación de tres naves espaciales utilizaría cientos de pequeños telescopios y el procesamiento de imágenes a bordo para realizar una búsqueda coordinada de estos objetos. (Fuente: NCYT de Amazings

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