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Ciencia y Tecnología

¿Cantidad inmensa de agua oculta en Marte?

Hace varios miles de millones de años, según se deduce de muchas huellas geológicas, fluyó abundante agua por Marte y se acumuló en charcos, lagos y mares

Cristina Flores

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Marte. (Imagen: NASA JPL / Caltech / USGS)

Aun cuando es innegable que parte de esta agua desapareció de Marte por huya atmosférico, los accesorios que ha llevado a cabo el nuevo análisis, entre cuyos autores figuran Eva Scheller y Bethany Ehlmann, las dos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en USA, ha llegado a la conclusión de que una porción importante de su agua (entre el 30 y el 99 por ciento) está atrapada en los minerales de la corteza del mundo.

Valiéndose de datos que proceden de diversas misiones de la NASA a Marte y de estudio de materiales meteoríticos en laboratorio, los equipamientos estudió la proporción de agua en el mundo Rojo en todo el tiempo en cada una de sus maneras (vapor, líquido y hielo) y la estructura química de la atmósfera y la corteza recientes del Mundo, fijándose en especial en la proporción entre deuterio e hidrógeno.

Por esto, la pérdida de agua de un mundo como Marte por medio de la atmósfera preeminente dejaría una señal reveladora en la cantidad de deuterio e hidrógeno en la atmósfera del mundo: quedaría una porción desproporcionadamente enorme de deuterio.

Por consiguiente, la pérdida de agua sólo por medio de la atmósfera no puede describir la proporción verdadera entre deuterio e hidrógeno vista en la atmósfera marciana.

Sin embargo, una conjunción de 2 mecanismos (una retención importante de agua en los minerales de la corteza del mundo y una pérdida moderada de agua atmosférica al fugarse al espacio) sí puede describir la proporción entre deuterio e hidrógeno vista en la atmósfera marciana.

Ciencia y Tecnología

Hacia la era de las células solares orgánicas

Las células fotovoltaicas más populares en la actualidad, basadas en la tecnología del silicio, son rígidas, requieren una sofisticada y costosa infraestructura para fabricarlas y tienen elevados costes de eliminación cuando llegan al final de su vida útil.

Cristina Flores

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Parte de un sistema láser de pulsos ultracortos utilizado por los investigadores en el Departamento de Física del Politécnico de Milán en Italia para estudiar las células fotovoltaicas. (Imagen: Politecnico di Milano)

Las células fotovoltaicas más populares en la actualidad, basadas en la tecnología del silicio, son rígidas, requieren una sofisticada y costosa infraestructura para fabricarlas y tienen elevados costes de eliminación cuando llegan al final de su vida útil.

Una alternativa para sustituir al silicio en el futuro son las células solares «de plástico», en las que una mezcla de dos semiconductores orgánicos, un donante y un aceptor de electrones, absorbe la energía de la luz y la convierte en energía eléctrica. El uso de sustancias orgánicas aporta varias ventajas, como una tecnología más sencilla, menores costes de producción y de eliminación, flexibilidad mecánica y acceso a la diversidad química de los materiales orgánicos.

Sin embargo, los materiales orgánicos tienen una física más compleja que la de los materiales inorgánicos cristalinos (como el silicio), sobre todo en lo que respecta a los procesos de transferencia de carga en las interfaces donante-aceptor, que provocan pérdidas de eficiencia.

Tras cuatro años de trabajo, un equipo internacional que incluye a Franco V. A. Camargo y Giulio Cerullo, ambos del Instituto de Fotónica y Nanotecnología de Milán en Italia, han conseguido crear células solares con nuevos materiales en los que se minimizan las pérdidas relacionadas con las interfaces. Examinando a fondo estos materiales mediante pulsos láser ultracortos, han identificado las razones físicas de este excepcional rendimiento, gracias a lo cual han podido presentar un modelo general de optimización válido para otras combinaciones de materiales.

Las futuras células fotovoltaicas fabricadas con tecnología orgánica serán una fuente de energía más barata y con menor impacto medioambiental. Además, podrán incorporarse a diversos objetos cotidianos, como ventanas, coches o incluso ropa, gracias a su flexibilidad mecánica.

La principal fuente de energía de la Tierra es la luz solar, que proporciona diariamente unas 100 veces más energía de la que necesita la humanidad, lo que sitúa a las tecnologías fotovoltaicas entre las más prometedoras para el futuro.

Los detalles técnicos de los avances logrados por el equipo de Camargo y Cerullo aparecen, bajo el título de “Adjusting the energy of interfacial states in organic photovoltaics for maximum efficiency”, en la revista académica Nature Communications. (Fuente: NCYT de Amazings)

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