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Ciencia y Tecnología

El Starship de SpaceX aterriza con éxito, pero vuelve a estallar (+video)

Tras un ascenso de 10 kilómetros, el modelo SN10 explotó poco después de posarse en el suelo

Cristina Flores

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El prototipo STARSHIP DE SPACEX, que debe tomar un humano a Marte, aterrizado el miércoles con éxito en Boca Chica (Texas) después de un ascenso de 10 kilómetros, pero terminó explotando poco después de la colocación.

El modelo SN10 se publicó después de varios retrasos en la tarde del miércoles de la plataforma Spacex en Texas y logró recaudar 10 mil metros en algo más de cuatro minutos, según lo planeado: planeó su barriga, giró su eje y aterrizó verticalmente.

Sin embargo, y esperando a Spacex, le expliqué lo que podría suceder, el cohete explotó poco después de tocar el terreno que afecte a una deflacción sensacional.

Elon Musk, fundador de la compañía, que ha tenido éxito en el uso comercialmente de motores de la primera fase de un cohete, que aterrizó en la vertical, ha anunciado en su cuenta de Twitter que el SN10 «aterrizó», pero finalmente en lo que está relacionado con » No ha desplegado) desmontado rápido «.

Esta es la tercera vez que la nave estelar, una versión mucho más compleja y con tres motores de sus cohetes comerciales, trata de terminar un aterrizaje en exámenes, pero esta es la primera vez que el aterrizaje se termina en el punto de repetición en la vertical.

SpaceX espera volar con la tripulación alrededor de la luna en 2023 y progresivamente progresivamente hasta que podamos transportar al hombre a la luna.

Las fases que se analizan serían la última parte que debería aterrizar después de abandonar la órbita terrestre, tanto en otro planeta como en el suelo.

Elon Musk cree que el desarrollo de este proyecto será de unos cinco mil millones, mientras que algunos expertos en duda que colonizan Marte son un negocio viable.

Ciencia y Tecnología

Hacia la era de las células solares orgánicas

Las células fotovoltaicas más populares en la actualidad, basadas en la tecnología del silicio, son rígidas, requieren una sofisticada y costosa infraestructura para fabricarlas y tienen elevados costes de eliminación cuando llegan al final de su vida útil.

Cristina Flores

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Parte de un sistema láser de pulsos ultracortos utilizado por los investigadores en el Departamento de Física del Politécnico de Milán en Italia para estudiar las células fotovoltaicas. (Imagen: Politecnico di Milano)

Las células fotovoltaicas más populares en la actualidad, basadas en la tecnología del silicio, son rígidas, requieren una sofisticada y costosa infraestructura para fabricarlas y tienen elevados costes de eliminación cuando llegan al final de su vida útil.

Una alternativa para sustituir al silicio en el futuro son las células solares «de plástico», en las que una mezcla de dos semiconductores orgánicos, un donante y un aceptor de electrones, absorbe la energía de la luz y la convierte en energía eléctrica. El uso de sustancias orgánicas aporta varias ventajas, como una tecnología más sencilla, menores costes de producción y de eliminación, flexibilidad mecánica y acceso a la diversidad química de los materiales orgánicos.

Sin embargo, los materiales orgánicos tienen una física más compleja que la de los materiales inorgánicos cristalinos (como el silicio), sobre todo en lo que respecta a los procesos de transferencia de carga en las interfaces donante-aceptor, que provocan pérdidas de eficiencia.

Tras cuatro años de trabajo, un equipo internacional que incluye a Franco V. A. Camargo y Giulio Cerullo, ambos del Instituto de Fotónica y Nanotecnología de Milán en Italia, han conseguido crear células solares con nuevos materiales en los que se minimizan las pérdidas relacionadas con las interfaces. Examinando a fondo estos materiales mediante pulsos láser ultracortos, han identificado las razones físicas de este excepcional rendimiento, gracias a lo cual han podido presentar un modelo general de optimización válido para otras combinaciones de materiales.

Las futuras células fotovoltaicas fabricadas con tecnología orgánica serán una fuente de energía más barata y con menor impacto medioambiental. Además, podrán incorporarse a diversos objetos cotidianos, como ventanas, coches o incluso ropa, gracias a su flexibilidad mecánica.

La principal fuente de energía de la Tierra es la luz solar, que proporciona diariamente unas 100 veces más energía de la que necesita la humanidad, lo que sitúa a las tecnologías fotovoltaicas entre las más prometedoras para el futuro.

Los detalles técnicos de los avances logrados por el equipo de Camargo y Cerullo aparecen, bajo el título de “Adjusting the energy of interfacial states in organic photovoltaics for maximum efficiency”, en la revista académica Nature Communications. (Fuente: NCYT de Amazings)

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